En los momentos actuales del ser humano, más que nunca, buscamos el significado que tiene para nuestra salud, ese equilibrio del que tanto hablamos, entre el CUERPO-MENTE-ALMA.
Quizás, de estos tres, el que más dudas despierta, es el ALMA. Son muchos los pacientes, con los que me encuentro, que no entienden u muchas más son las veces, que no quieren entender, que dentro de todos nosotros existe un “alma” o por lo menos llamémoslo así, que es ni más ni menos, que la verdadera esencia, pura y energética de nuestro yo interior.
Una esencia que a lo largo de nuestra vida, a veces sin saberlo y otras siendo totalmente conscientes de ello, la herimos y enfermamos.
El alma, se encuentra en activo en nuestro cuerpo a través del Sistema Nervioso Simpático, que es el encargado de hacer que funcione nuestro corazón y todo nuestro cuerpo, de una manera involuntaria, sin tenernos que parar a pensar lo que estamos haciendo.
Pero el alma también vive en nuestra mente, en nuestros pensamientos, tanto si son positivos como negativos. Cuando nos relajamos, nuestro subconsciente se pone en movimiento.
¿Pero que es el subconsciente? Es ese lugar de la mente, donde guardamos todas nuestras ideas, actitudes, experiencias, tradiciones, convicciones. A veces mucho más de lo que deberíamos guarda, y en muchos casos, estados vividos que solo nos producen dolor, amargura y rencor, que nos impide en el presente de nuestra vidas, avanzar.
El subconsciente, es obediente, él no pregunta si la información que llega es mala o buena, solo se encarga de “archivarla”.
Por ello, si los mensajes enviados a nuestro cuerpo son destructivos, surgirá “la enfermedad”.
La enfermedad, surge por la rigidez mental que nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Hay unas frases, que todos tendríamos que desterrar de nuestro subconsciente “yo soy así y no pienso cambiar”, “genio y figura hasta la sepultura” …
Que cierto es esta última, cuanta gente enferma cada día por su exagerada rigidez mental. Cuantos enfermos surgen día a día en las consultas con patologías cardiacas, esclerosis, tensión arterial alta, etc.
Tenemos que saber, si queremos mejorar nuestra vida, que el ser humano tiene la obligación constante de estar en continua evolución. Recordemos al gran Charles Darwin y su fantástica “Historia de la evolución”.
La humanidad que no evoluciona y se adapta al cambio “MUERE”.
Por ello, es hora que aquellos que decidimos movernos en este mundo fantástico de las terapias alternativas, traslademos a amigos, conocidos y pacientes, la idea de abrir sus mentes, desde un punto de vista más libre, sin miedos y ataques exteriores que nos impidan avanzar en el crecimiento personal del gran equilibrio de nuestro cuerpo-mente-alma.
Recordemos siempre que el subconsciente es conservador y nos lleva a quedarnos en el pasado, que es lo que conocemos.
El miedo a lo desconocido, al cambio, a la evolución es lo que nos paraliza y detiene a nuestros órganos vitales y los enferma.
A través de las flores de Bach, descubriremos como dar esos cambios a nuestro subconsciente, para sacar todo aquello que nos impide avanzar y transformar en positivo el almacén de la memoria.
Veremos como simplemente la toma de las flores Walnut y Honeysuckle, nos ayuda a romper con el pasado, poniéndonos en activo en el presente.
Como de la mano de la flor Wild oat, nos centraremos para aclarar nuestra mente y saber cual es el camino por el que deseamos movernos.
Las flores de Sweet chestnut, Gorse y Willow nos ayudaran a salir de nuestro momento oscuro, incierto y pesimista para dirigir nuestros pensamientos hacia lo positivo.
Descubriremos como la enfermedad actual del siglo XXI, la obesidad, encierra en si el miedo a la soledad, no ser aceptado, retención de pensamiento y sentimientos, etc.
Dejaremos que las flores de Bach no ayuden a regular la ansiedad por comer, el no aceptarnos como somos, que lleva a estados tan graves como son los trastornos de la conducta alimentaria. Lo haremos a través de las flores de Agrimony y Crab Apple.
En definitiva, descubriremos con este curso, como todo aquello que queda instalado de forma negativa en nuestra mente, brotará en nuestro cuerpo, dando vida a la enfermedad.
Por último, no permitamos jamás, que los pensamientos, las actitudes y las palabras de los demás creen enfermedad en nuestra alma, mente y cuerpo. Aprendamos a cuidar la funda que la vida nos ha dado y transformemos nuestro cuerpo en un manantial lleno de vida que fluye a través de todos nuestros líquidos corporales regenerando todas las células de nuestro cuerpo y dándonos así, salud y vida.
Publicado por Centrolatrinacria
Texto perteneciente al curso ALIMENTACION FLORES BACH. Anna Cutropia
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