Con el desarrollo, hemos observado la evolución que el confort ha representado en nuestra sociedad. “El aire acondicionado en los vehículos paso de ser una lujosa opción a ser en el día de hoy un requisito imprescindible”.
Con el desarrollo los valores de confort alcanzan el sentido natural de una sociedad moderna. Sin embargo, todavía muchas empresas industriales viven con la creencia de que en las fábricas, que es donde la mayoría de la fuerza laboral del país pasa el mayor número de horas, el calor es inevitable. Esto se debe al desconocimiento de sistemas de coste asumible y mínimo mantenimiento que permiten evitar el calor dentro de las naves.
El calor en las industrias, no solo afectan al mayor o menor confort del personal empleado, afectan directamente a la línea de resultados: Afecta a la productividad. No es posible obtener el mismo rendimiento de una persona desarrollando su actividad a 20ºC que realizar la misma acción de forma continuada a 34ºC. Todos estos parámetros quedan científicamente analizados en el informe de la NASA (CR-1205-1).
La Ley de Prevención de riesgos laborales recoge los límites de las condiciones ambientales en las que se debe realizar los trabajos según sea su grado de actividad. Existen ciertos sectores en los que el trabajo en condiciones límites de temperatura, especialmente durante el verano, se asume y se sufre como condición del puesto. En muchos casos alcanzamos niveles de estrés térmico y solo entonces se valora la necesidad de una solución. Afortunadamente, son cada vez más las industrias que ya han puesto solución y disfrutan del beneficio de tener unas condiciones de confort en puestos de trabajos de producción.
Las soluciones al exceso de calor en las industrias adoptadas hasta la fecha han sido varias: la extracción del calor generado mediante salidas en la cumbrera de la cubierta, la instalación de dobles techos que apantallen la radiación generada por la chapa o uralita y la pintura reflectante del calor sobre las cubiertas. Por ninguno de estos métodos la inversión posibilita tener una temperatura interior inferior a la exterior y no es suficiente en días donde la temperatura exterior es superior a los 30ºC.
La instalación de sistemas tradicionales de aire acondicionado en las naves no es viable por varios motivos fácilmente entendibles. La potencia que debemos instalar es importante y costosa, el espacio es difícil sino imposible de mantener cerrado y el aire que se contamina en el interior se re circularía generando mala calidad del aire respirado. Descartando esta opción solo nos queda el enfriamiento del aire por medios evaporativos.
El enfriamiento evaporativo, no es más que la reproducción de lo que la naturaleza nos ofrece en la llamada Brisa del mar. Mediante este sistema podemos obtener aire hasta 12ºC más fresco con el único coste eléctrico de un ventilador y una pequeña bomba de agua. Por su principio de funcionamiento natural se les viene llamando Bioclimatizadores.
Los bioclimatizadores se instalan sobre las cubiertas o fachadas de las naves. Tomando el aire del exterior, reproducen el efecto evaporativo e impulsan aire fresco y filtrado en el interior de la nave desplazando el calor y aire viciado de su interior hacia el exterior. De esta forma el bioclimatizador ventila y renueva el aire del interior de la nave por aire fresco del exterior. En el proceso permite generar una sobrepresión interior que impide que la entrada de polvo (siempre y cuando se desarrolle en el volumen global de la nave), además de aportar un nivel de humedad constante y la consecuente reducción de electricidad estática.
Por la bioclimatización de la nave el estrés térmico se elimina completamente y se genera unas condiciones de trabajo acordes a la normativa laboral que rige la ley de prevención y riesgos laborales vigentes. En estas condiciones la exigencia de un nivel adecuado de competitividad a través de la productividad es exigible y fácil de conseguir. “Nuestros clientes no solo valoran ese soplo de aire fresco que proporcionan el sistema de refrigeración Breezair en sus fabricas, sino que tienen muy en cuenta también su reducidísimo consumo, y su mínimo mantenimiento, convirtiéndolo en una solución eficaz y energéticamente eficiente” según explica Javier Ponce –Ingeniero de Termigo Microclimas-.
La bioclimatización en las naves industriales es la solución sostenible y razonable para aportar soluciones al incremento paulatino de calor al que nos enfrentamos por sufrir el cambio climático.
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